Hace 15 años que el sexo tántrico está de moda en nuestro país; que la gente, especialmente entre los 35 y 55 años, quiere acercarse a él. Busca sentir cosas nuevas, salir de la rutina, de la monotonía de su relación o incluso de su vida; y, por qué no, abrir también su abanico sexual a nuevas experiencias.

El Tantra se fundamenta en cuatro pilares básicos, en cuatro llaves:

  • La primera llave es aceptarse a uno mismo y a los demás tal como son. Si tú no te aceptas como eres, no podrás disfrutar plenamente de la vida. Lo mismo ocurre en el sexo: si no te aceptas a ti mismo con tus virtudes, tus defectos, tus capacidades y complejos, ni tampoco a la persona que tienes enfrente, no podrás disfrutar plenamente de tus relaciones sexuales.
  • La segunda llave es estar presente en el momento con los cinco sentidos. Es decir, para vivir la vida plenamente tienes que estar absoluta y conscientemente en ella. Este principio extrapolado al sexo significaría lo mismo: si estás en una relación sexual con los cinco sentidos, la disfrutarás mejor y más satisfactoriamente que si sólo estás por estar o por obligación.
  • La tercera llave de la filosofía tántrica es expresar lo que sientes y piensas. Para poder dar y recibir es necesario decir lo que cada uno quiere y siente en un momento determinado. En el sexo también. Tal como afirma Jiménez, “la realidad es que todas las personas practicamos el sexo en base a nuestras experiencias e historias de vida. Cada uno somos un mundo y por tanto, cada relación sexual también lo es”. De este modo, es necesario saber pedir lo que queremos y lo que nos gusta, lo que nos apetece en cada momento, así como escuchar también a la persona que tenemos delante.
  • La cuarta de estas llaves es el movimiento armónico y fluido. Es lo que podríamos denominar como alcanzar el equilibrio, es decir, acompasar tu energía y tus ritmos con los de la otra persona para poder fluir y estar en armonía.

LOS MITOS DEL TANTRA

Mucho hemos oído hablar del sexo tántrico, pero en cambio, sabemos poco de él. Esta práctica sexual está llena de mitos y de falsas creencias. Por ejemplo, que sólo con que dos personas se miren a los ojos pueden tener un orgasmo, o que para practicarlo se requiere horas y horas, o que su único objetivo es retrasar la eyaculación. Incluso, en ocasiones, se confunde también con el Kamasutra. Sin embargo, nada o muy poco tiene que ver con todo esto.

“El objetivo fundamental del sexo tántrico es dejarse llevar por el placer”, afirma Alicia Gallotti, escritora especialista en sexualidad y autora del libro Sexo y tantra. “La meta no es el orgasmo, sino la energía sexual que transmiten los dos cuerpos, aprender a disfrutar del sexo sin etiquetas, sin tabúes, sin presiones ni ansiedad. Disfrutar con libertad”, añade esta especialista.

Actualmente, en nuestra sociedad, entendemos el sexo como si fuera una clase de gimnasia o como un examen que hay que pasar con buena nota, pero el sexo tántrico te enseña a olvidarte de todo esto. “Se aprende a prestar más atención a los besos, a las caricias, a las miradas, a disfrutar de una forma más paciente, más plena y consciente de toda la energía que sienten dos cuerpos en un acto sexual, a no centralizar todo en la búsqueda del orgasmo ni a tener que alcanzarlo rápido y desesperadamente. En general, sexo tántrico es potenciar los sentidos”, insiste la escritora.

Para tener un buen sexo tántrico es fundamental recrearte en los masajes, en las caricias y en los besos. Incluso también, en el ambiente. El sitio tiene que ser cómodo, que tenga una buena temperatura, una luz adecuada y una música relajante. Lo realmente importante es disfrutar del sexo (y de la vida) en toda su esencia. El sexo tántrico es una mirada serena y sensata de la sexualidad.