Vivir en una ciudad grande y caótica te obliga a asumir que necesitas relajarte y estimular todos tus sentidos para seguir tu día a día con total normalidad y rendir frente a un trabajo, tu familia o cualquier situación en la cual tu cerebro necesite descansar y desconectarte un rato. 

Mis búsquedas de relajación estaban en mente y tenía opciones como un viaje o acudir a un spa a relajarme, pero tan sólo pensar salir de la ciudad ya me generaba un cuadro de estrés. Tenía opciones de relajarme sin necesidad de salir de la ciudad que tanto amo y a la vez odio.  

Definitivamente lo que necesitaba era acudir a un Spa, relajarme totalmente y olvidarme de todo, pero aún no sabía cuál. Necesitaba una opción que no me demandara mucho tiempo en trasladarme y no me implique conducir, así que no tardé mucho en encontrar muchos centros de masajes cerca del radio por donde habito normalmente todo el día. 

Decidí agendar cita por un centro de masajes que me aparecía en publicidad muchas veces, era un centro de masajes tántricos, nunca había recibido uno, solicité información y me pareció muy interesante, y esta es mi historia antes, durante y después de acudir a YABAI Tantra por primera vez.

Acudir a YABAI fue una experiencia totalmente única, desde el primer momento en que solicité la información sentí que no comprometían a adquirir algún servicio o reservar una cita con ellos, me hicieron sentir que la información acerca de los masajes tántricos no se le puede negar a nadie.  

Los masajes tántricos son una práctica más de la sexualidad, yo diría casi más excitante, aunque dependerá de sus gustos y/o preferencias.

Se puede describir como una experiencia donde la respiración, la armonía y la tranquilidad son las claves para disfrutar. Quienes llevan a cabo los masajes tántricos reciben grandes orgasmos alcanzados únicamente con la concentración y la respiración.

Es un masaje milenario de la antigua India. Es un masaje que trabaja los 4 aspectos del ser humano: energético, emocional, físico y mental. En la práctica es un masaje de cuerpo completo, que puede incluir o no la zona genital. Se extiende por 60 minutos y se puede hacer solo con las manos, brazos o cuerpo a cuerpo. 

En recepción, el buen trato que la recepcionista transmite ya te hace pensar que es un servicio totalmente exclusivo.  El ambiente, luz, música, aroma… van aportando una paz mental única, aunque puedes sentir algunos nervios si es tu primera vez.

La masajista te acompaña hasta la sala de masajes, la verdad, parece que estas en un hotel de 5 estrellas. Una vez en la sala, la masajista nos explica nuevamente el protocolo, las políticas y las normativas que se rigen para que la sesión sea de total armonía. 

Tras una ducha esperamos a la masajista en el tatami, en posición boca abajo y como dios nos trajo al mundo. Empezamos con un ejercicio de respiraciones cuadradas que son sincronizadas con sus manos sobre tu cuerpo; el aroma de las velas, las esencias del ambiente, la luz y la música te transportan automáticamente a una desconexión plena. 

Entiendes que necesitabas una desconexión sin necesidad de salir de la ciudad. Tus músculos se van relajando con las manos de la persona que te está atendiendo, estás tan relajado que ya no recuerdas el nombre de quien te atiende, sólo deseas que no se acabe el momento.  

Nos relajamos tanto que perdimos la noción del tiempo, pero ya no sentimos toda la contracción que teníamos al comienzo, es ahí cuando la masajista, nos pide por favor que cambiemos de posturas y la temperatura empieza a subir… las caricias y la respiración incrementan…

Faltando 20 a 25 minutos para culminar la sesión, la masajista se pone en unas posiciones encima tuyo llevándote inmediatamente al clímax con las técnicas lingam que ejecuta (onanismo para quienes no pueden entender el masaje milenario de la antigua India). 

Casi no se puede describir todas estas sensaciones, por eso para mí es un poco complicado compartir toda esta experiencia. Me he sentido muy satisfecho y la idea que tenía al comienzo no se acercaba a lo que se experimenta. 

Tomar un baño después de todo el masaje te hace pensar que tu sesión fue toda una experiencia para compartir.