Para dar un buen masaje erótico hay que estar tranquilos, tener paciencia, escuchar a la pareja, tanto lo que nos dice como lo que transmite con su cuerpo y con su piel, y, finalmente, hay que ser generosos.

Respecto a la duración, Del Río señala que el tiempo lo marca la propia pareja, no hay un tiempo mínimo ni máximo, lo único importante es que la pareja disfrute de lo que está haciendo.

Cosquillas, ¿sí o no?

El sexo tiene que ser algo divertido para los dos y reírse suele ser divertido, aunque en un masaje erótico se suele buscar la relajación, la serenidad y el deseo. Por tanto, siempre que ninguno de los dos tenga ningún inconveniente, y no vaya en contra de la relajación, de la serenidad, ni del deseo, las cosquillas se podrían incluir.

Zonas erógenas

Todo el cuerpo puede ser erógeno. Normalmente, las zonas que las personas identifican como erógenas suelen ser las genitales, pero si se dejan estimular otras zonas de su cuerpo y sienten el placer que esas zonas les provocan, descubrirán más áreas que les proporcionan sensaciones placenteras.

Música, luz, olores…

“Con el masaje se pretende generar un momento de profunda intimidad entre ambos miembros de la pareja. Por ello, todos los elementos que se puedan incluir para aumentar esa intimidad favorecerán la experiencia del orgasmo. Sería necesario que la ubicación, la música, la luz, los olores y los sabores que se van a experimentar en el encuentro, sea para un masaje erótico o para cualquier otro juego erótico, sean decididos por ambos miembros de la pareja”, explica el miembro del Instituto Andaluz de Sexología y Psicología.

De hecho, actualmente hay diferentes corrientes que pretenden dar recetas para que las parejas puedan darse masajes eróticos, normalmente con nombres exóticos. Estos masajes serán algo positivo siempre que a la pareja le resulte interesante y lo viva como un juego más dentro de la relación.