Siempre ha existido un tabú muy grande en cuanto al sexo. Antiguamente si hablabas de sexo o de algún tema relacionado de ello con alguien ya se te consideraba una persona promiscua. Era una palabra prohibida en todos los aspectos, pero gracias a que hemos dejado atrás esa sociedad retrógrada y limitada, ya que no cuesta hablar sobre sexo o incluirla en alguna conversación con alguien.

Cada vez la gente tiene más interés y ya por el simple hecho del sexo en sí, sino por todo el mundo de placer que conlleva y es que el simple hecho de tocarse uno mismo u a otra persona genera mucho placer y el tacto juega un papel muy importante en cuanto al sexo. Este papel no sólo es exclusivamente los besos o las acaricias, por ejemplo en la penetración también es importante el tacto ya que se perciben sensaciones a través de las paredes de la vagina o del pene, pero no es algo que suceda únicamente entre el pene y la vagina, sino que entran en juego las acaricias, los besos ya que sentir a través de la piel es importante para una buena relación sexual.

El sexólogo británico Alex Comfort en la introducción de su libro «El Goze del Sexo», afirma todo lo dicho con una metáfora: «Toda la piel es un órgano genital». Una buena forma de decir que el sexo no es sólo la penetración. Es un mundo de escape a éste que tenemos, en ese tiempo que estamos envueltos por ese disfrute se nos olvida los problemas que podamos tener, el estrés, la rutina de nuestro día a día,… Etc.

Gracias a que disfrutamos de ello podemos ver las cosas desde otra perspectiva diferente. Además en el ámbito científico tener una vida sexual activa incrementa notablemente la producción de los anticuerpos encargados de protegerse de las infecciones virales, como la gripe, aparte de que el sexo es un antihistamínico natural, lo que puede ser ampliamente beneficioso para afecciones como el asma.

Así que dejémonos de prohibirnos sólo por el que dirán o por si «está bien hecho». Porque es un mundo precioso el cual todavía queda por descubrir muchas maravillas.